miércoles, 22 de mayo de 2013

Cinco consejos para afrontar los agobios de los exámenes

Luis tiene 16 años y, desde que empezó la Educación Secundaria, cada vez que se acercan las fechas de los exámenes cambia su carácter y se convierte en una especie de agonía andante que no hace otra cosa que repetir, generalmente delante de los padres: “no me lo sé, no me lo sé,” “se me olvida todo”, “yo no voy al examen”, acompañado todo esto de suspiros, angustia, llanto , dificultad para conciliar el sueño, irritación, molestias estomacales, etc.
 
Cuando vemos a chicos así de agobiados, tenemos una tendencia a terminar contagiados y entregados, la familia entera, al consumo de tilas. Padres e hijos suspirando por los pasillos, los hijos atenazados por el temor al fracaso, los padres paralizados por no saber cómo actuar.

¿Por qué ocurre esto?

Esto le ocurre fundamentalmente a los niños muy exigentes, muy perfeccionistas, niños a los que les podríamos llamar Isidros o Isidras porque siempre están, ¿Y si no apruebo? ¿Y si no saco la nota? ¿Y si no le gusta?…¿ Y SI..? ¿Y SI? ¿Y SI?…  siempre están pensando en la peor de las posibilidades.